viernes, 25 de febrero de 2011

Corrigiendo, no rigiendo

"Es cierto que Dios bendice a los creyentes de forma precisa e invariable al bendecirlos con algo de su verdad, y que la creencia equivocada, como tal, es en su propia naturaleza espiritualmente estéril y destructiva. Sin embargo, cualquiera que trata con almas se asombrará una y otra vez por la generosidad de la gracia con la que Dios bendice a los necesitados que nos miran como una muy diminuta aguja de verdad escondida en medio de todo el pajar del error mental. Como he dicho, incontables pecadores experimentan en verdad la gracia salvadora de Jesucristo y el poder transformador del Espíritu Santo mientras sus nociones con respecto a ambos son erráticas y en su mayor parte incorrectas. (¿En dónde, en realidad, estaría alguno de nosotros si la bendición de Dios hubiera sido retenida hasta que nuestras nociones fueran correctas? Todo creyente sin excepción experimenta mucho más en el camino de la misericordia y la ayuda que lo que la cualidad de sus nociones garantiza)."

(J. I. Packer ~ Keep in the Step with de Spirit, p.20)


Cuando corregimos a nuestro hermano, no seamos ásperos, pretendiendo querer ayudar ocultando el rostro misericordioso de nuestro Dios. Es cierto que hoy se han propagado muchos errores en el cristianismo, pero recordemos que nosotros estuvimos totalmente equivocados antes de conocer a Cristo y nuestro Padre fue infinitamente misericordioso en llamarnos a su luz. Si tu no eres capaz de curar, no hagas tal como herir a tu hermano mostrándote superior por estar en lo correcto. Confía en el poder del Espíritu Santo, porque Dios hiere, y sus manos curan.

Sé que muchos han sido atropellados al ser enseñados sin misericordia ni amor. Confío en Cristo que restaurará a sus ovejas.

Muere a ti mismo, salva a tu hermano.

jueves, 24 de febrero de 2011

Llévame entonces a la cruz y déjame ahí

“Señor, soy una cáscara llena de polvo

pero animada por un alma invisible, irracional,

y renacido por el invisible poder de la gracia.

Y no soy ningún objeto de alto precio, sino

quien no tiene nada, ni es nada;

aunque he sido elegido por ti desde la eternidad,

entregado a Cristo y nacido de nuevo.

Estoy profundamente convencido del mal

y la miseria de mi estado de pecado,

de la vanidad de las criaturas,

pero también de la suficiencia de Cristo.

Cuando tú me guías, quiero controlarme yo mismo.

Cuando tú debes de ser soberano, quiero gobernarme solo.

Cuando tu cuidas de mí, me creo suficiente.

Cuando debo depender de lo que me das, recurro a lo mío.

Cuando debo someterme a tu providencia, sigo mi voluntad.

Cuando debo estudiar, amar, honrar y confiar en ti; me sirvo a mí mismo.

Fracaso y corrijo tus leyes para que se adapten a mí, en vez de yo a ti.

Busco la aprobación humana y soy por naturaleza un idolatra.

Señor es mi diseño principal devolverte mi corazón a ti.

Convénceme de que yo no puedo ser mi propio dios,

ni hacer feliz a mi propia vida;

ni ser mi propio Cristo para restaurar mi alegría.

Ni ser mi propio espíritu para enseñar, guiar y gobernarme.

Ayúdame padre a ver que la gracia hace todo eso

por medio de la aflicción providencial.

Por que cuando mi crédito es mi dios, tú me humillas;

cuando las riquezas son mi ídolo, tú haces que vuelen;

cuando un placer es mi todo, tu lo cambias en amargura.

Quítame mi ojo aventurero, mi oído curioso,

mi apetito codicioso, mi corazón lascivo.

Muéstrame que ninguna de estas cosas puede sanar una conciencia herida

o sostener una estructura que se derrumba,

o retener un espíritu que se va.

Llévame entonces a la cruz y déjame ahí.


[Tomado de: "El valle de la visión - Una colección de devociones puritanas"]


Con esto me voy a dormir, espero hermanos que esta piadosa oración renueve en ustedes una necesidad y nuevo sentido de humillación delante de Dios, hagan morir por el espíritu el humanismo que impera en ustedes. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Yo sé a quien he creído

Hace dos días golpearon mi puerta los testigos de Jehová y le pedí a mi mamá salir a hablar con ellos. Acordamos que me visitaran nuevamente para hablar de Cristo y nada más. Estoy realmente emocionado por esto, hay una gran preocupación en mi por esta alma. Es una gran oportunidad de alzar a Cristo y que un alma sea salvada.

Es en este punto donde me pregunto: ¿Qué me diferencia de un "Testigo de Jehová"? Sé que muchos pensarán en las diferencias doctrinales, pero creo que algo mayor nos diferencia: el testimonio del Espíritu Santo y el conocimiento de la maravillosa gracia de Dios en la faz de Jesucristo.

"Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día." (2 Timoteo 1.12)

Yo sé a quien a creído, a Cristo. Pero éste NO fue creado por el Padre NI es el Arcángel Miguel, pues las Escrituras no enseñan esto y la historia de la Iglesia ha condenado dichas doctrinas.

El conocimiento verdadero de Jesucristo nos da seguridad, pues es Dios mismo quien ha entregado a Cristo para reconciliar a los hombres. Aquella paz que sobrepasa todo conocimiento está sobre los verdaderos discípulos del Maestro, no sobre una organización que la provea exclusivamente.

Mi corazón se entristece pero no confío en mis habilidades sino que descanso en el glorioso Evangelio de mi Señor Jesucristo, la sobrenatural obra de Su Espíritu y el soberano amor de mi Padre.

"al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén." (Romanos 16.27)

lunes, 21 de febrero de 2011

Entonces ¿si funciona está bien?

Navegando por internet me encontré con un "pastor" llamado Rob Bell el cual posee famosos videos de una serie llamada "Nooma", bastante populares dentro de algunos cristianos. Lamentablemente el humanismo y pragmatismo en sus palabras me asusta, quiero que oren a Dios antes de ver este video y luego mediten si lo que dice está correcto o no:


¿No infierno? ¿No condenación? ¿No pecado? ¿No arrepentimiento? Luego de verlo yo quedé realmente decepcionado, pero no tardé en encontrar una parodia al mismo video mostrando a través de una ironía el sutil error al que conduce Rob Bell:




Cuidado con los falsos maestros, que predican lo que la gente quiere escuchar y no son fieles a la verdad. Aquellos que censuran al hombre del megáfono, también censuran a Cristo y su Evangelio.

"y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad"
Jeremías 23.14

sábado, 19 de febrero de 2011

Al dormir

Si me pudieras conceder una cosa en estos momentos que sea esta:

"Recostarme yo en tu pecho

sentir tu cálido latir,

que me vuelvas mi Maestro

a tu cruz para vivir"

miércoles, 12 de enero de 2011

¡Poder tu rostro ver precioso Salvador!




"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro."

1 Juan 3.1-3

martes, 4 de enero de 2011

"Recibir a Cristo"

Los que amamos a Jesucristo deseamos ver todas sus enseñanzas sin tergiversaciones o acomodamientos, guardándola tal y cual como Él nos manda. Hoy, en esta publicación, quiero compartir una breve reflexión acerca de lo que significa "recibir a Cristo" según la Escritura.

Conocemos que hoy está de moda la frase "¿Quieres recibir a Cristo?" precedida por una escuálida presentación de lo que realmente es el Evangelio, que exalta más al hombre que a Dios . Ahora, exhorto a mis queridos lectores que no rechacen esta frase sólo porque está siendo explotada de mala manera en nuestros tiempos, ya que realmente nos pertenece como predicadores del glorioso Evangelio de Jesucristo.

Lo explicaré de manera breve y lo veremos en Juan 1.12:

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"

En este verso vemos inmediatamente que "recibir a Cristo" significa "creer en su nombre", pero es necesario ver el contexto para completar la idea. El verso 4 dice:

"En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres."

Y el verso 9 agrega:

"Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo."

Al leer que ésta luz "alumbra" al hombre, implícitamente desprendemos que éste se encuentra en oscuridad, pues sería imposible "alumbrar" algo que ya posee luz. Por otro lado vemos la grandiosa afirmación de que esta luz verdadera "venía al mundo".

Podemos resumir entonces, que aquellos "que le recibieron", conocieron que estaban en oscuridad y que sólo Jesucristo podía alumbrarles. Esto es, conocer que no hay luz propia que pueda generar el hombre, es decir que está muerto en sus delitos y pecados (recordemos que "la vida era la luz"), y por otro lado que la luz verdadera vino a este mundo y ésta luz es Jesucristo. Leemos en 2 Corintios 4.6:

"Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo."

Cuando el hombre considera su estado de oscuridad, reconociendo que está en tinieblas(arrepentimiento) y cree en Cristo como la única luz verdadera, conociendo que esta luz vino al mundo para alumbrarle(fe), este hombre ha recibido a Cristo.

Comparto esto, porque muchos en nuestro celo por proclamar el verdadero Evangelio, damos la espalda a algunas terminologías siendo contestatarios en nuestra respuesta ante el error, más bien tomemos la espada de la Verdad y extirpemos minuciosamente el error, no nos restemos de lo maravilloso de la palabra de Dios. ¡Alégrense de tener tal luz!


"Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor." Efesios 5.9,10

 
 
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