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martes, 17 de abril de 2012

Conociendo a Dios

"Pensaste que yo era tal como tú"
(Salmo 50:21b)

Estas son las palabras de Dios al hombre impío, a aquel cuyo placer está en hacer lo que Dios aborrece. El hombre por naturaleza no busca a Dios por tanto no le conoce, cree haberlo alcanzado pero no le ha conocido verdaderamente, ha hecho un ídolo en su mente, por esta razón el Señor le dice: "pensaste que yo era tal como tú". El dios de los impíos es tan impío como ellos mismos, se complace de la maldad, mira con agrado el hurto, el adulterio, el engaño y tolera la soberbia. Por eso no hay temor de Dios en ellos pues su propio corazón les engaña, como dice David: "La transgresión habla al impío dentro de su corazón; no hay temor de Dios delante de sus ojos. Porque en sus propios ojos la transgresión le engaña en cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla" (Salmo 36:1-2). No conocen al único Dios que es Santo Santo Santo, por esta razón no conocen su miserable condición.

Es necesario que los creyentes también afirmemos nuestro corazón con las palabras que Dios dice, pues la inclinación de nuestro corazón es pensar en un dios que es como nosotros. Dios en su gran misericordia se ha revelado a nosotros en su Palabra a fin de que le conozcamos de verdad y no sirvamos a ídolos sino sólo a El que es infinitamente glorioso y superior a nuestros pensamientos. Con esto entendemos que quienes buscan conocer a Dios fuera de la Escritura solo fantasean y se hinchan de imaginaciones.

Ten en cuenta querido lector que Dios no es como tú, El es completamente fiel y justo en todo lo que hace. El no miente ni quebranta sus promesas como tú lo harías. De tal manera Dios no es como tú que Pablo nos dice: "Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5:7,8)

Desecha tus pensamientos acerca de Dios y con humildad busca en su Palabra como realmente es, porque EL no es como tú.

martes, 10 de enero de 2012

Salmo 79





SALMO LXXIV

Versículos
1—11. Las desolaciones del santuario.
12—17. Ruegos por fe que dé ánimo.
18—23. Peticiones de liberación.

Vv. 1—11. Este salmo parece describir la destrucción de Jerusalén y del templo en manos de los caldeos. La situación deplorable del pueblo de Dios en aquel tiempo es expuesto ante el Señor y se deja en sus manos. Alegan las cosas grandes que Dios ha hecho por ellos. Si la liberación de Israel de Egipto fue un estímulo para tener esperanza de que Él no los desecharía, mucho más razón tenemos nosotros para creer que Dios no desechará a ninguno de los que Cristo redimió con su sangre. —Los infieles y los perseguidores pueden silenciar a los ministros fieles, cerrar lugares de adoración y decir que van a destruir al pueblo de Dios y su religión. Por largo tiempo pueden prosperar en sus intentos y los siervos de Dios, oprimidos, pueden no ver perspectivas de liberación; sin embargo, hay un remanente de creyentes, la simiente de una cosecha futura, y la Iglesia despreciada ha sobrevivido a quienes una vez triunfaron sobre ella. Cuando más amenaza la fuerza de los enemigos, consuela refugiarse en el poder de Dios por medio de la oración fervorosa.

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Dónde depositas tus afectos?



".. se hicieron abominables como aquello que amaron." Oseas 9.10




Esta es la denuncia que Dios hizo a quienes le habían dejado por ídolos. Esto expresa algo de mucha consideración: "se hicieron como aquello que amaron".


SEREMOS COMO LO QUE AMAMOS

Debemos poner atención de dónde estamos depositando nuestros afectos. Las personas se convierten en lo que aman, en lo que adoran. No estoy hablando de un simple corte de pelo, debes notar que algunos no sólo están copiando un corte de cabello o un estilo de vestir, va mucho más allá. Se imita la soberbia de los artistas, lo bohemio de los poetas, la mentira y vanidad de las estrellas, la superficialidad de los modelos, etc. Estas cosas desplazan a Dios de nuestra vida, alimentan nuestra idolatría y nos ponen en una dirección contraria a lo que Dios quiere para nuestras vidas.


EL LUGAR CORRECTO PARA NUESTROS AFECTOS

Esto nos enseña de manera práctica el sentido benéfico de amar y adorar a Dios. Seremos conformados a la imagen de Cristo en tanto que le amemos, que le adoremos. Por eso debemos conocer a Dios, conocer sus atributos, conocer sus obras. Si amamos a Dios entonces el texto podría extenderse para nosotros de la siguiente manera: "nos haremos santos como Aquel que amamos".


Te invito a meditar en esto y que memorices las palabras de Lucas 10.27 recordando que amar a Dios es un tremendo privilegio y beneficio para la salud de nuestra alma:

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente"

jueves, 30 de junio de 2011

Tu gloria nos restaure


"Cuando yo tenía prosperidad, decía:

«¡Ahora nada puede detenerme!».

Tu favor, oh SEÑOR, me hizo tan firme como una montaña;

después te apartaste de mí, y quedé destrozado."

SALMO 30.6-7

 
 
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