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jueves, 12 de enero de 2012

Mi Dios llegó hasta mí




















"Oh, largas y lóbregas fueron las escaleras que recorrí
con pies temblorosos para hallar a mi Dios.
Ganando un peldaño poco a poco
para después resbalarme y perderlo.

Nunca avancé mucho pero sigo luchando
con agarre debilitado y voluntad endeble,
sangrando en mi ascenso escalado a Dios, mientras Él
sonreía serenamente como si no pudiera notarme.

Luego llegó un cierto momento en que
aflojé mi aprehensión y caí desde aquella altura;
abajo, hasta el escalón más bajo fue mi caída,
como si no hubiera escalado en absoluto.

Ahora, cuando yacía tendido en mi desesperanza,
escucho ... una pisada en la escalera,
en esa misma escalera donde yo temí,
donde vacilé y caí para yacer desmayado.

Y miré, y cuando la esperanza había dejado de ser,
mi Dios descendió por la escalera y llegó hasta mí."

Autor romano anónimo.

lunes, 2 de enero de 2012

Soy pecador

Si confieso que soy pecador no lo hago para jactarme de que no haya juicio alguno para con las transgresiones de los hombres, ni lo hago para victimizarme o aminorar mis iniquidades, al contrario, si confieso que soy pecador lo hago para dar a conocer que he ido en contra de Dios y su estándar de rectitud, que por esta causa me convierto en el peor criminal y Dios es bueno y justo al condenarme por mi rebeldía.

Si confieso que soy pecador es para declarar que como todo hombre estoy perdido y todos mis esfuerzos y obras para acercarme a Dios son inmundas e imperfectas.

Si confieso que soy pecador es para dolerme por mi condición, para lamentar mi estado y para meditar sobre mis inclinaciones y malos caminos.

Si confieso que soy pecador es para abrazar a Cristo, pues en la cruz ha llevado toda mi maldad y ha recibido el castigo que yo merecía, satisfaciendo así la justicia de Dios.

Si confieso que soy pecador es para declarar que en mi no hay justicia alguna y aferrarme a la justicia de Cristo por la fe solamente.

Si confieso que soy pecador es para aborrecerme a mi mismo, mi pecado, mis pasiones desordenadas y rogar que Cristo sea formado en mi.

Si confieso que soy pecador es para caminar en el temor de Dios, sabiendo que mi corazón es engañoso y necesito urgentemente de la guía de su Santo Espíritu.

Si confieso que soy pecador es para que la gracia de Dios acuda en mi ayuda, pues nada puedo hacer sin ella.

Si confieso que soy pecador es para reconocer que he sido un usurpador de la gloria de Dios y que en Cristo deseo volver a darle la gloria que corresponde.

Si confieso que soy pecador es para recordarme lo que era y aferrarme a lo que Cristo me promete, que en su gloria he de ser redimido.

Si confieso que soy pecador es para que mi orgullo muera y mi corazón alabe al que me salvó por su amor y misericordia.

Si confieso que soy pecador no es para retener mis pecados sino para retener el glorioso Evangelio de Jesucristo, que salva a pecadores como yo.

Si confieso que soy pecador no es para perseverar en mis pecados, sino para vivir para Aquel que me rescató de mi vana manera de vivir.

Si confieso que soy pecador es para declarar que toda bondad que haya en mi vida no proviene de mí, sino de Dios quien trabaja paciente y amorosamente en mí.



"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero." (1 Timoteo 1.15)

Por Edison Ovalle, un pecador salvado por gracia.

SÓLO A DIOS SEA LA GLORIA.

martes, 4 de enero de 2011

"Recibir a Cristo"

Los que amamos a Jesucristo deseamos ver todas sus enseñanzas sin tergiversaciones o acomodamientos, guardándola tal y cual como Él nos manda. Hoy, en esta publicación, quiero compartir una breve reflexión acerca de lo que significa "recibir a Cristo" según la Escritura.

Conocemos que hoy está de moda la frase "¿Quieres recibir a Cristo?" precedida por una escuálida presentación de lo que realmente es el Evangelio, que exalta más al hombre que a Dios . Ahora, exhorto a mis queridos lectores que no rechacen esta frase sólo porque está siendo explotada de mala manera en nuestros tiempos, ya que realmente nos pertenece como predicadores del glorioso Evangelio de Jesucristo.

Lo explicaré de manera breve y lo veremos en Juan 1.12:

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"

En este verso vemos inmediatamente que "recibir a Cristo" significa "creer en su nombre", pero es necesario ver el contexto para completar la idea. El verso 4 dice:

"En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres."

Y el verso 9 agrega:

"Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo."

Al leer que ésta luz "alumbra" al hombre, implícitamente desprendemos que éste se encuentra en oscuridad, pues sería imposible "alumbrar" algo que ya posee luz. Por otro lado vemos la grandiosa afirmación de que esta luz verdadera "venía al mundo".

Podemos resumir entonces, que aquellos "que le recibieron", conocieron que estaban en oscuridad y que sólo Jesucristo podía alumbrarles. Esto es, conocer que no hay luz propia que pueda generar el hombre, es decir que está muerto en sus delitos y pecados (recordemos que "la vida era la luz"), y por otro lado que la luz verdadera vino a este mundo y ésta luz es Jesucristo. Leemos en 2 Corintios 4.6:

"Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo."

Cuando el hombre considera su estado de oscuridad, reconociendo que está en tinieblas(arrepentimiento) y cree en Cristo como la única luz verdadera, conociendo que esta luz vino al mundo para alumbrarle(fe), este hombre ha recibido a Cristo.

Comparto esto, porque muchos en nuestro celo por proclamar el verdadero Evangelio, damos la espalda a algunas terminologías siendo contestatarios en nuestra respuesta ante el error, más bien tomemos la espada de la Verdad y extirpemos minuciosamente el error, no nos restemos de lo maravilloso de la palabra de Dios. ¡Alégrense de tener tal luz!


"Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor." Efesios 5.9,10

miércoles, 13 de octubre de 2010

Hambre y sed de TI


En esta ocasión quiero dejar una cita de Agustín de Hipona de su libro de confesiones..

"¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y Tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba... Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían... gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti"


Pienso que son pocos los que han decidido hacer su morada junto a la fuente que es CRISTO, pocos los que han puesto su vida por testimonio para demostrar que puedes beber cada día de ella sin que se acabe. 

El mundo necesita innovar, descubrir, avanzar, renovarse, cambiar, pero nosotros necesitamos la misma vieja historia todos los días de nuestra vida.

¡Oh cuanto fluctuamos! ¡Oh cuán grande es nuestra ruina por no buscar de CRISTO!

Sé que mucho deseamos saber, nuestra curiosidad no tiene fin y el pensar ciertas cosas es duro trabajo para nosotros, por esto tengo la certeza de que nuestro fin es vivir junto a ti y contemplarte.

"Cuando pensé para saber esto,
Fue duro trabajo para mí, 
Hasta que entrando en el santuario de Dios, 
  Comprendí el fin de ellos."

Salmo 73.16,17


¡Señor ten misericordia de nosotros! No permitas que digamos al fin de nuestros días "¡Tarde te amé!", perdona la iniquidad nuestra, limpia nuestros corazones y permítenos descubrir tu Gloria todos los días en la faz de CRISTO. Pon de tu amor en nosotros, Amén.

martes, 3 de agosto de 2010

La Verdad

(La siguiente reflexión contiene conceptos matemáticos, 

 ruego disculpar si esto no agrada mucho)


Ayer en la clase de geometría mi profesor explicaba la diferencia entre un axioma y una verdad, dio un ejemplo como el siguiente:

"El axioma de congruencia dice que dos triángulos son congruentes (calza uno con otro) si tienen dos lados del mismo tamaño e igual ángulo que estos forman. "

Luego agregó:

"Dile a un niño de 6 años que su galleta triangular es más grande que la de su hermano por el axioma de congruencia... nada entenderá. Él preferirá tomar ambas galletas y poner una encima de otra para probar si son iguales, así comprobará esta verdad."


Yo me preguntaba, hasta que punto hemos llevado la Palabra de Dios a una mera relación lógica con propuestos axiomáticos. La verdad es práctica. Si resumimos a Dios en un par de frases que satisfacen nuestra intelecto ¿cuándo caminaremos por fe?¿cómo creceremos en la gracia?¿cómo conoceremos a Dios?

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos; 
Y ve si hay en mí camino de perversidad, 
Y guíame en el camino eterno.

(Salmos 139.23,24)


Que volvamos siempre a Dios para pedir dirección y buscarle de la manera correcta. Medite, atesore en su corazón, que Su Palabra sea útil y eficaz para su vida.

!Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! 
!Cuán grande es la suma de ellos!

(Salmos 139.27)


Sin duda el conocimiento envanece, pero una relación íntima con Cristo vivifica el alma. Perdona nuestra actitud hacia tu Palabra, ten misericordia y enmienda nuestros pasos. Enséñanos cada día más de tu Hijo. Amén.

jueves, 28 de enero de 2010

Pescadores de hombres

El jóven pescador estando ya en el mar preguntó: ¿cuánto hay para pescar?
y una voz cercana respondió: ¡De barca a barca!


¿De barca a barca?
Un mar.




¿Te preguntas qué hay que hacer?
Mira a tu alrededor, un mar de gente por evangelizar.



"Y les dijo: Venid en pos de mí,
y os haré pescadores de hombres.
"
Mateo 4.19
 
 
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